El ritmo en la clínica Musicoterapeutica
Por Mt. Fernando Javier Urrea Cesarano.
Dice K. Bruscia “todas las personas tienen una relación particular con la música, y la naturaleza de esa relación es un reflejo total de cómo esa persona se relaciona con el mundo.
Todos venimos al mundo como músicos. Cualquier persona que se desarrolla normalmente también se desarrolla musicalmente.
Hay algunas capacidades básicas que todos desarrollamos normalmente, a no ser que algo ande mal, o que haya algún problema en el desarrollo”. (1)
En el caso de pacientes que presentan Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), también podemos ver y escuchar esa relación particular con la música, con los objetos musicales y de qué manera estas diferentes expresiones y producciones son vehiculizadas, cómo son dirigidas desde una lógica singular, que plantean al musicoterapeuta intervenciones en las cuales debe revisar y confrontar su propia contratransferencia, que esta diversidad de gestos sonoros le producen.
Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD)
El termino “Trastorno Generalizado del Desarrollo” es utilizado ampliamente por profesionales para referirse a niños con autismo y trastornos relacionados. Sin embargo, se debería saber que existe mucho desacuerdo entre los profesionales en lo concerniente a la propiedad de la clasificación del TGD. Muchos profesionales definen al autismo y TGD tomando como base el Manual de Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM IV).
Categorías Diagnósticas: Aunque pueda llegar a resultar un tanto intimidante al leerlo, el lugar esencial para comenzar a desenredar esta telaraña de etiquetas es el DSM IV. Los profesionales cualificados, usan las pautas de este manual cuando diagnostican a los niños. El DSM IV describe una clase de desórdenes denominada “Trastornos Generalizados del Desarrollo” bajo las cuales se encuentran cinco categorías diagnósticas:
* Trastorno Autista
* Trastorno Asperger
* Trastorno Generalizado del Desarrollo no específico
* Trastorno Desintegrativo Infantil
* Síndrome de Rett
Literalmente Autismo significa vivir en función de sí mismo.
“El niño autista no es capaz de mantener un adecuado vínculo afectivo ni siquiera en el grado biológicamente necesario, lo cual le imposibilita no solo aprender sino incluso responder a los estímulos del ambiente, en consecuencia viven en un nivel infrahumano, mas exactamente vegetativo, hasta el punto que muy a menudo no llega a desarrollar ninguna forma de lenguaje y apenas dispone de los mecanismos primarios indispensables para subsistir”. Di Tella, Kamala. (Intro. Autismo y Psicosis infantil – Frances Tustin-)(2)
Como dice la colega Musicoterapeuta Fernanda Rodríguez “sujetos a un diagnóstico, algunos individuos son portadores del nombre de una enfermedad, trastorno o padecimiento que determinan un conjunto de síntomas y signos y el grado de salud o de enfermedad mental”. “El DSM IV enumera los síntomas que describen y clasifican un cuadro, sin atender la singularidad de cada sujeto”. “Queremos resaltar el valor de lo dinámico (Psiquiatría Psicodinamica), opuesto a lo estático de un dictamen. La Psiquiatría Dinámica como modalidad de abordaje bosqueja un diagnostico y un posible tratamiento, un paciente no es igual a otro, a partir de su historia de vida y de allí su posición en relación al síntoma.(3)
Ahora bien, si todos venimos al mundo como músicos, en el caso de los niños autistas, o pacientes que presentan un importante grado de aislamiento, donde podemos experimentar en el espacio clínico el no-deseo a relacionarse con otros, pareciera que en estos pacientes la lógica de venir al mundo como músicos y poder así expresarse, comunicarse y vincularse adquiere un nuevo recorrido, una forma distinta, donde lo que se produce en términos sonoros y musicales queda rebotando en el espacio de lo eterno, el tiempo parece no transcurrir porque las cosas o las personas no se modifican, como si la experiencia de lo hecho o producido no puede ser capitalizada.
Presentación del Caso:
Hernán es un niño de 10 años que presenta un diagnóstico de TGD, con tendencia al Autismo. Generalmente se manifiesta por medio de conductas agresivas, le molestan los sonidos fuertes y particularmente le produce desagrado escuchar música editada. En un principio se resiste a concurrir a musicoterapia, ya que en este espacio al trabajar en grupo debe confrontar con el deseo, las necesidades y propuestas de sus compañeros; debido a esta negativa se elabora una estrategia de abordaje donde tiene su espacio individual, sin perder el trabajo grupal.
Descripción de una sesión:
Hernán entra en el espacio de musicoterapia donde encuentra diferentes instrumentos de percusión, la guitarra y el órgano. Toma una baqueta con la que comienza a golpear el bombo, mientras que con la otra mano se tapa uno de sus oídos, lo observo sin intervenir en su producción y lentamente él adquiere una posición donde va llevando su cuerpo cada vez más cerca del instrumento, pareciera querer unirse con éste.
Los golpes se presentan en forma discontinua, la métrica es libre, como también la intensidad, la que generalmente suena bastante fuerte. Luego de unos minutos intervengo, buscando entablar un diálogo sonoro, intentando reproducir en forma similar lo que él hace. En un principio esto parece no agradarle, pero luego se genera un espacio de intercambio y hasta compartimos el mismo instrumento.
Primero toco el aro y luego el parche, variando la velocidad e intensidad, generando espacios de silencio, busco que él pueda tocar en esos momentos; ahora él toca el bombo y cuando termina, el último golpe lo ejecuta en mi pierna o en mi mano, expresándose en forma agresiva, siendo esta una modalidad como muchas veces Hernán se comunica dentro de su grupo familiar (por ej. Cuando juega con su padre o hermano) o con sus compañeros.
En este primer momento Hernán hace del percutir en el parche del bombo una especie de manto que lo cubre, lo envuelve y separa de la posibilidad de receptar otros estímulos, que no sean los que provienen de sí mismo, ya que para no correr ningún riesgo de ser alcanzado por otros sonidos se tapa con una de sus manos un oído.
De acuerdo al informe realizado desde el área de Terapia Ocupacional, perteneciente al centro FLENI, Hernán presentaría dificultades en modular los estímulos sensoriales provenientes de su propio cuerpo y del medio que lo rodea, lo cual interfiere en su capacidad atencional, y su organización. En cuanto al procesamiento propioceptivo-vestibular, aparenta un menor registro de esta información. Por lo cual el paciente buscaría permanecer en movimiento constante.
(Audición 1)
En el caso de Hernán el abordaje no-verbal permite emplear diferentes técnicas de expresión vocal, corporal o instrumental, y así generar un espacio vincular-transferencial singular, que hacen del encuadre y el trabajo musicoterapéutico un medio para que él pueda confrontar la rigidez con la que se manifiesta, frente a la plasticidad y espontaneidad de las diferentes formas expresivas sonoras y musicales.
En ciertas ocasiones parece haber en él una capacidad innata, o negación al cambio de las cosas que internamente tiene establecidas, como por ejemplo el no poder jugar con otros, o el enojo que le produce, en muchos casos hasta las lágrimas, el simple hecho de cambiar una palabra en la letra de una canción.
Ahora bien, entiendo que la música dentro del encuadre musicoterapéutico actúa como co-terapeuta, y además es el lenguaje polisémico desde donde el terapeuta realiza sus diversas intervenciones, la forma singular y propia de la musicoterapia por medio de la cual se transita armando un entramado vincular sonoro-musical a partir de los modos expresivos de cada paciente o grupo de pacientes.(4)
En este como en cualquier otro dispositivo musicoterapéutico es fundamental la presencia del musicoterapeuta, que es quien lleva adelante el proceso, valiéndose de la escucha, la observación participativa y el conocimiento de los diferentes recursos musicales, ya que utiliza el lenguaje musical como un medio para desarrollar su quehacer.
Uno de los recursos musicales ineludibles de los que se nutre la Musicoterapia y que hacer clínico, es el ritmo.
Definiciones de ritmo:
Alberto William (Teoría de la musica)
“Se da nombre de RITMO a las relaciones de duración y acentuación de los sonidos.”
GEORG SIMMEL (Estudios psicológicos y etnologicos sobre musica)
“El canto, en su origen, haya sido lenguaje elevado a través del afecto hacia ritmo y la modulación”.
“El comienzo de la musica esta en el ritmo”. Este se imprime sobre nuestro hablar o sobre nuestros movimientos, produciendo naturalmente una ritmizacion de nuestra acciones, hete aquí que ya estamos haciendo musica”.
“Cuan característico es para la musica, por sobre todas las cosas, el ritmo: esto es la repetición de partes de igual medida”.
“Sobre la razón por la cual el afecto penetra en el ritmo podría aventurarse una clara hipótesis: que en la agitación, a través de la mas rápida circulación de la sangre, percibimos mas claramente los latidos del corazón y el pulso, y estos, que ya son agudamente rítmicos, también afluyen hacia el movimiento rítmico”.
Arístides “el ritmo podría advertirse por medio de tres sentidos: por medio de la vista a partir de la danza, por medio del oído a través de la musica y por medio del tacto en la pulsación”.
PAUL HINDEMITH (Adiestramiento elemental para músicos)
“Por una parte está la continua e infinita corriente de los intervalos de tiempo, en los que nuestros actos se siguen unos a los otros, cuya duración particular es determinada solamente por su carácter, finalidad velocidad e intensidad. Esto corresponde al ritmo musical que tiene posibilidades incalculables para combinar sonidos y silencios de distinta duración con líneas melódicas y combinaciones armónicas.
Lo que caracteriza al ritmo musical es la infinita variedad, regidas por leyes superiores de construcción y determinado por la facultad del juicio estético y de selección”.
“El ritmo ondea libremente alrededor de la división esquemática del compás reforzando u oponiendo estas divisiones. Las relaciones mutuas entre estos dos elementos temporales, en infinita variación de grados de atracción o repulsión, forman uno de los medios importantes que concurren a la creación de la musica”.
SUSANA SATINOSKY (Musicoterapia Clínica)
“El ritmo esta íntimamente ligado al vaivén del cuerpo. En el instante de su nacimiento aparece la danza, máxima expresión del movimiento corporal. Por eso es importante experimentar primero en forma individual, la distensión del cuerpo a través del movimiento”.
EDGARD WILLEMS
"El ritmo musical es parte integrante de la vida espiritual y material, a la vez vital y formal. El ritmo esta en cada uno de nosotros, es como una bella agitación individual y natural”.
THAYER GASTON (Tratado de musicoterapia)
“Cuando consideramos las músicas de todas las culturas del mundo, vemos que el ritmo es el elemento fundamental.
El ritmo es el que organiza y proporciona energía. Sin el no existiría música, aunque haya mucha musica que pueda carecer de melodía o armonía.
Por si solo establece el orden temporal de la musica.
Además, es el ritmo el que hace posible la danza, y la mayor parte de la música es música bailable. Es el ritmo lo que permite que dos o más personas bailen juntas. El ritmo no solamente para actuar, sino para actuar juntos”.
PATRICIA PELLIZZARI (Musicoterapia psicoanalítica-El malestar en la voz)
“Es posible pensar el tiempo de tres maneras: el tiempo como sucesión, el tiempo como lugar y el tiempo como ritmo. El tiempo marca el ritmo de lo posible y de lo imposible. Es un generador de ritmos. El ritmo se produce al puntuar el tiempo, al acotarlo con un sentido”.
K. Bruscia dice: “si una persona no puede mantener el pulso regular, es un problema en las etapas tempranas, de 0 a 18 meses, porque ahí es cuando esto se empieza a aprender, con el balanceo”.
El ritmo, esbozando una posible definición, es una composición y condensación de sucesos producido por diferentes variables, las que pueden acontecer en el campo sonoro-musical, como también ocurren en los procesos biológicos, las manifestaciones verbales y la expresión lúdica, entre otras.
Estas variables se enmarcan dentro de los criterios subjetivos de: intensidad, cantidad, velocidad, duración, orden expresivo (regular-irregular), composición sonora (liso-rugoso), calidad del sonido (agudo-medio-grave) y ordenamiento espacial (alto-bajo) ,etc.
El ritmo transcurre dentro de una secuencia temporo-espacial en la que prevalece cierto ordenamiento transitorio de diferenciación, es decir, que hay un polo manifiesto y otro polo en estado de latencia; por ejemplo: si el fenómeno expresivo es rápido, fuerte y regular no puede ser simultáneamente lento, suave e irregular.
El ritmo produce estructura, aunque ésta tenga una breve duración, la estructura está constituida por la concentración y dispersión de movimientos.
Es en la producción rítmica donde el musicoterapeuta intenta conocer, mediante la escucha, lo particular de ese modo expresivo y lo consensuado que comparte con el medio social.
El ritmo es la música, es su condición estructurante. Es el lenguaje multiforme y multiexpresivo a partir del cual podemos valernos para interactuar y conocer a su productor. (5)
Entonces tomando estas definiciones creo que es fundamental para el musicoterapeuta diferenciar el ritmo como producción musical subjetiva, de la estereotipia, la repetición compulsiva o el simple hecho de producir un sonido a modo de enmascaramiento, para evitar el contacto con el mundo exterior, como sucede con las patologías donde se produce un alto grado de aislamiento.
Para ilustrar esta parte quisiera volver al caso de Hernán. Luego que el paciente percute en el bombo durante unos minutos, observo y escucho en él conductas estereotipadas y repetitivas, es así que introduzco a modo de intervención, intentando generar un cambio, las primeras palabras de la canción del “Jacarandá” de M.E. Walsh,, buscando por este medio llevarlo a un plano musical más organizado, y de esta forma sacarlo de la pura repetición.
Hernán me pide la guitarra, previo a esto le canto la canción sin pronunciar la última palabra y él completa la frase, esta situación lúdica me sirve como indicador de que él quiere compartir algo, quiere cantar y que yo me mantenga a su lado.
Toma la guitarra y la coloca sobre sus piernas, en este momento se encuentra sentado en una silla, con una mano toca el instrumento y con la otra se tapa uno de sus oídos, comienza a cantar la canción respetando la letra casi en detalle, en algunas partes cuando no se acuerda inventa palabras que sólo él conoce (neologismos), lo que sí respeta con sumo rigor es la melodía. La voz se manifiesta en dos planos bien diferenciados, modulando indistintamente entre agudos y graves, provocando glisandos con cierta espontaneidad, mientras que el acompañamiento que realiza con la guitarra expresa la repetición y la disociación musical con respecto a lo que él produce en forma vocal.
Si bien todo el tiempo me encuentro sentado junto a él, en ningún momento manifiesta interés por que lo acompañe por medio de la voz o los instrumentos.
Si tuviera que describir lo que escucho cuando Hernán canta, diría que es una sensación de estar escuchando su tristeza y la soledad en la cual él se recluye, y desde donde mira su entorno con desconfianza y temor.
Cuando alguien intenta sacarlo de este lugar aparece el mal humor, los berrinches y en muchos casos la agresión. Tiene necesidad de permanecer oculto frente a todo lo que no provenga de sí mismo, la negación constante y el deseo permanente de no relacionarse.
A modo de conclusión:
Es en este espacio donde intento trabajar, es a partir de la música cómo logro entrar en este “mundo oscuro”, un lugar en el cual entro y salgo, como si tuviera que estar llevando y trayendo estructuras sonoras y musicales, y es a partir de estas que intento y busco crear un espacio especular de interacción subjetivo, un espacio en cual todo el tiempo corro peligro de quedar pegado.
“La musicoterapia específicamente oferta un espacio terapéutico donde se valoran los recursos corporales-sonoros- musicales, posibilitando el desarrollo de procesos intra e interpersonales tendientes a favorecer cambios que constituyan un evolucionar en los sujetos participantes”. Musicoterapeuta Ma. Cecilia Villalba.
Bibliografía
(1) - “Reconocer, descubrir, compartir...en musicoterapia”. Kenneth Bruscia.
Conferencias Porteñas. Ediciones ASAM- Buenos Aires 2001.
(2) - “Autismo y Psicosis infantil ” Frances Tustin. Ed. Paidos - 3ra. Reimpresión.
(3) - “Proyecto música y psiquismo”. Equipo de investigación ICMUS- Lo Psicosonoro- Cap. Xl “La Dinámica Temporal de la Psicosis” Maria Fernanda Rodríguez.
(4) - “Musicoterapia. Facetas de lo inefable”. Lic. Mt. Diego Schapira. ENELIVROS, Río de Janeiro. Cap. 1, 2 ,3.
* “Música y Musicoterapia”. Diego Schapira, ponencia plenaria 2do. Congreso Latinoamericano de musicoterapia. Montevideo 15 al 17 de Julio de 2004.
* “Las intervenciones en musicoterapia, adoptadas y desarrolladas en el método plurimodal”. Autor: Lic. Diego Schapira.
* “El método plurimodal en musicoterapia: Introducción”- Autor Lic. Diego Schapira.
(5) -“ICMUS: Investigación y clínica Musicoterapeutica”. Coordinación general, Patricia Pellizzari. Mayo de 1999. Articulo – “El ritmo como función estructurante”