Musicoterapia Preventiva Psicosocial

Conferencia dictada en el II Congreso Latinoamericano de Musicoterapia. Montevideo. Uruguay. Julio del 2004.

Por Lic. Mt. Patricia Pellizzari.

Resumen

Este trabajo desarrolla algunas reflexiones sobre los contextos en que se desarrolla la Musicoterapia preventiva en Argentina y surge de la experiencia obtenida durante los últimos 7 años en la Cátedra Musicoterapia Preventiva de la Universidad del Salvador, en Buenos Aires junto a mis colegas Lic. Mt. Claudia Mendoza y Ricardo Rodríguez. La musicoterapia, en tanto disciplina universitaria, puede proveer de dispositivos apropiados para la detección de indicadores de riesgo psicosocial, evaluación y abordaje en problemáticas tales como vulnerabilidad psicológica, desamparo y marginalidad, violencia, estrés y alexitimia.
En el campo de la prevención primaria en salud psicosocial es de vital importancia invertir tiempo e insumos para desarrollar e investigar acciones y dispositivos adecuados a esta época y a estas temáticas. Dispositivos que colaboren en el planeamiento de intervenciones específicas y eficaces para una población necesitada de escucha, de contención y de una red de apoyo que genere alternativas de supervivencia y proyección al futuro.

Nuestro Proyecto de Cátedra surge de la convicción de que “nadie se salva solo”, terreno en que Musicoterapia y comunidad se unen con el objetivo primario de escuchar el dolor social y potenciar la búsqueda de mecanismos de afrontamiento que favorezcan la participación activa de la comunidad en la solución de problemas, generando una adaptación salugénica y creativa.

Musicoterapia para la comunidad porque los Musicoterapeutas sabemos que la música es fundamentalmente una de las expresiones simbólicas de la cultura y que constituye una posibilidad cotidiana, a través del acto expresivo y creador, de construir actos de significado.
Los discursos sonoros de las personas poseen los rasgos de su propia organización cognitiva, emocional y social y por tanto las músicas elegidas por la gente, el uso y la función que le atribuyen, su morfología y sus textos, y los ámbitos en que se desarrollan los intercambios musicales, son apenas algunos de los indicadores con que contamos los musicoterapeutas para comprender el estado y el porvenir de la salud mental y comunitaria.

Por otro lado, la expresión de sentimientos y aún de aspectos de mayor complejidad cognitiva son más factibles de ser comunicados por las personas a través de lenguajes y recursos “no verbales” como la música, que por medio de la palabra. A través de los distintos Proyectos de la Cátedra pudimos verificar como el uso de técnicas psicosonoras es de altísima eficacia para acceder a aquellas personas que tienen dificultades para identificar y comunicar sus emociones a través de la palabra (alexitimia).

Otros Proyectos sociales e Investigaciones realizadas en EE.UU y Brasil corroboran nuestra hipótesis de trabajo acerca de que la utilización de recursos expresivos, como la música, son altamente beneficiosos para potenciar mecanismos de afrontamiento y creatividad frente a situaciones de desamparo e inestabilidad emocional personal, familiar y social. Estas intervenciones se basan en el hecho de que esos recursos sonoro - musicales facilitan la aparición de varios tipos de procesos sensoriales, cognitivos, emocionales y sociales que promueven experiencias creativas y enlazan los intereses de las personas con sus capacidades salugénicas.

Quisiera compartir con Uds. algunas reflexiones acerca de esta área de inserción del Musicoterapeuta que llegó a mí después de casi 20 años de trabajo en clínica Musicoterapéutica.
Mi llegada al campo preventivo fue a través de un camino de doble entrada:
El primer camino podría llamarse “De la enfermedad al encuentro con la salud”,.... comencé trabajando en psiquiatría, clínica de la enfermedad grave...psicosis, autismo; luego en mi consultorio me encontré con la neurosis.....clínica de la introspección, de la intimidad y finalmente llegué a la prevención, un territorio de borde, de vulnerabilidad... en donde los factores de protección y de salud compiten con los factores de estrés y de riesgo.
Este fue un lado del camino...
El otro lado del camino, podría llamarse “De lo Individual a lo Social”, frente a mi, lo colectivo...una mirada nueva por sobre las necesidades y la calidad de vida de la comunidad y de las instituciones vinculadas a la salud. Una nueva pregunta y un nuevo interés sobre el lugar que la salud y la enfermedad ocupa en el imaginario social.

El riesgo socio-ambiental y cultural, punto clave. Riesgo que nos toca a todos y más aún a un sector amplio de la población que no está en condiciones de igualdad social para solicitar consultas psicológicas.

Este camino conmovió todo mi marco teórico y porque no ideológico....mi versión sobre el mundo y la subjetividad sufrió una elaboración y producto de esta articulación un ensanchamiento profesional. Freud ya no alcanzó para responder estos nuevos interrogantes y el malestar en la cultura se impuso en mí de tal forma que comencé a revisar nuevas alternativas de abordaje que beneficien a más personas y sobre todo a aquellas mayormente desprotegidas por el sistema.

En estas semanas previas al Congreso, recordando estos caminos tan personales pude arribar a una primera convicción:
Es imposible desarrollar una Musicoterapia en Prevención Psicosocial sin articular dos territorios imaginarios, dos historias de vida: la del sujeto en particular y la del contexto social e institucional en el que se desarrolla cada sujeto, cada familia.

El pasaje de la Clínica a la Prevención es un proceso de re-significación de concepciones tanto Culturales, como Teóricas y Praxiológicas.

La Prevención así concebida es una especialidad de la Musicoterapia. Y como tal merece ser estudiada profundamente.
Prevención Psicosocial no es sólo trabajar con los que están sanos en vez de los que ya están enfermos.
No es trabajar más superficialmente que en la clínica.
No es perder la identidad por promover la articulación interdisciplinaria.
No es menos prestigiosa por desarrollarse en un barrio en vez de un consultorio calentito.
No es un trabajo basado en la caridad, ni en el asistencialismo porque aún no esta nomenclado o porque lo subvencionan fondos institucionales mixtos.

La clave de esta especialidad se encuentra en temas tan complejos como:
Salud, Vulnerabilidad, Crisis, Mecanismos de afrontamiento, Enfermedad y Riesgo.
Indicadores Psicosociales de Aislamiento e Integración Social.
Cultura y Representación Social.
Derechos Humanos, Medios de Comunicación y Participación Ciudadana.
Políticas y Planeamiento en Salud.
Estrategias individuales y comunitarias.
Recursos y técnicas de abordaje activas y receptivas.

Difícilmente pueda hoy desarrollar todos estos temas. Pero quise mencionarlos porque sin lugar a dudas están implicados en el esclarecimiento de nuestras prácticas institucionales y sus paradigmas Clínico, Educacional y Promocional – Preventivo.
El abordaje Preventivo supone un estudio exhaustivo de las variables intervinientes en la intersección primordial: Sujeto y Contexto Social.
Y paralelamente se desprende un trabajo de adaptación de recursos, herramientas y técnicas musicoterapéuticas apropiadas para este tipo de intervención.

Los musicoterapeutas tenemos la tarea pendiente de analizar más profundamente los indicadores de riesgo psicosocial que se manifiestan en nuestras comunidades y de poner a consideración de los organismos gubernamentales el aporte que la Musicoterapia puede ofrecer a la población más vulnerable.

Entiendo que las políticas preventivas de mi país se encuentran en un estado muy deficitario respecto de las necesidades poblacionales y supongo que toda Latinoamérica se ve atravesada por severos déficit en el Planeamiento de Programas Sociales abocados a Promoción y Prevención Psicosocial.

Tenemos muchos chicos con hambre, un coeficiente de desempleo que deja afuera del sistema a muchas familias y un nivel de desesperanza en los jóvenes que es alarmante.
Pero tenemos también pueblos resistentes a la intemperie y al infortunio, profesionales y artistas brillantes y comprometidos con la realidad y una cultura maravillosa aprisionada por la masificación.
La pobreza es material y también Psíquica. Es de pobres y es también de ricos. Los chicos ricos también sufren de pobreza espiritual.

Un país sin Planeamiento en Promoción y Prevención de la Salud es un país que se dirige hacia un horizonte incierto.
En Argentina existe lo que podríamos llamar una Fragmentación o Déficit de Redes en las Políticas Preventivas Las leyes y reglamentaciones no contemplan las posibilidades de acción para las que los profesionales estamos capacitados. Y por otro lado el abuso de la desarticulación como modo de operar de los gobernantes dejan a los Programas y a los profesionales librados a los vaivenes del mercado.

Todos los profesionales de la salud somos conocedores de esta situación... la pregunta es y ¿de quien depende que esto se transforme?
¿Cómo colaborar con un cambio social, sin introducir nuevas estrategias profesionales?
¿Cómo proponer nuevas estrategias sin introducir nuevos discursos y nuevos procedimientos?

Los Musicoterapeutas podemos realizar un aporte importante en este territorio donde la salud corre riesgos.
Pero sin la asunción de un rol profesional activo ante lo MACRO parece poco probable alcanzar alguna incidencia en el marco de la epidemiología psicosocial.

En el escenario sonoro se re – presentan los conflictos humanos, esto todos los musicoterapeutas lo sabemos. Sabemos que:

*La música y las producciones sonoras espontáneas son un producto de la cultura y una manifestación intencional y voluntaria de significantes sociales.

* Sabemos que existe un posible análisis musicoterapéutico de las preferencias, las elecciones y las producciones sonoro- musicales de los sujetos.

* Sabemos que la música elegida representa la ubicación del sujeto en la estratificación social y a los vaivenes de la oferta y la demanda de mercado como vectores influyentes del gusto, del consumo y de los procesos discursivos sonoros.

* Y sabemos, como nos lo explicó nuestro querido colega Ronaldo Milleco que existen procesos de conexión con músicas al servicio de la subjetivación y otras al servicio de la masificación.

La Masificación, no sólo atenta contra nuestras creencias de hermandad, de acervo cultural y de tradición, sino también contra nuestras prácticas cotidianas, ya que son notorias las marcas que la globalización impone al sujeto – comunidad y a las instituciones cuando se pierden las nociones elementales de Identidad y Pertenencia.

Los profesionales de la Salud debemos estar atentos a que la dimensión interior del hombre no se vacíe, que la creatividad no se pierda y que ambas sean utilizadas como mecanismos de afrontamiento en la vida cotidiana. Hacer cultura, es hacer Salud. Y en estas metas el ideal, el trabajo, la imaginación y el lazo social son fuentes inagotables de recursos.

Por eso creo importante pensar nuestra práctica musicoterapéutica como un hacer de la cultura y para la cultura. El ejercicio de la Musicoterapia es también una experiencia cultural y social.
Cada Musicoterapeuta se posiciona de alguna manera en la cultura y en los valores de la sociedad en que vive.

Hoy, nuestras comunidades atraviesan un horizonte incierto, por sus políticas y por sus conflictos.
Y nosotros, como agentes de salud, podemos advertir la presencia de los peores enemigos al acecho: la violencia y el aislamiento.
Y también podemos reflexionar sobre los indicadores básicos de salud:
La Escucha, el Intercambio y la coherencia entre la palabra y el acto...

Promover la salud es potenciar los rasgos sanos, concientizar aquellos mecanismos de afrontamiento, que como la creatividad son fuente de fortalecimiento individual y comunitario.
Prevenir es ponerse en contacto con la vulnerabilidad y con el riesgo. Prevenir, es fortalecer la conciencia, trabajo donde la escucha abre las puertas a la expresión y a la interrogación desbloqueando el aislamiento emocional y social y pacificando la impulsividad tan característica de nuestra época.

En estos últimos años, los Mts. hemos podido actuar y aportar una perspectiva salugénica a través de procedimientos y técnicas válidas para el estudio y la intervención en Integración y Resiliencia psicosocial (1).

Es necesario encauzar la vinculación entre el sector Público, los municipios (tanto en programas y proyectos) y los profesionales de abordajes expresivos, conocedores de técnicas activas de grupo y trabajo comunitario. Este modelo de trabajo es una aspiración de la misma sociedad; es la comunidad la que aspira a ser escuchada por los agentes de salud y somos los mismos agentes los que aspiramos a integrarnos. Todos como sociedad nos encontramos tensionados entre el individualismo facilista enfermante y la solidaridad buscada y temida a la vez.
La sociedad está buscando espacios creativos donde expresarse y conocer sus derechos a la salud.

De este modo se puede decir que hoy, la Integración y la Resiliencia Psicosocial son vistas por los musicoaterapeutas que trabajamos en esta área como un fin en la medida que sabemos que estos procesos devienen en bienestar y mejor calidad de vida, pero también son un camino, un hacer camino en el intento de los profesionales y de los propios beneficiarios por construir una comunidad mas ecuánime y saludable.

Es en este sentido que la Integración requiere de la capacidad del Musicoterapeuta de vincular individuo y sociedad en un solo gesto.
Trabajar por la Integración es ofrecer al otro un tiempo y un espacio para tomar la palabra, expresarse, acceder a una experiencia sensible que aporte conciencia sobre el cuidado de la salud individual, familiar y comunitaria.
La Musicoterapia preventiva psicosocial privilegia la escucha y la integración, poniendo foco en la mirada interdisciplinaria y en la participación activa de los beneficiarios – comunidad.

Será una Intervención específica cuando el problema y el objetivo ya están visualizados por la comunidad y los agentes de salud y se implementan recursos y técnicas acordes al requerimiento específico, (Campañas y Programas de prevención del VIH, de violencia familiar, aislamiento social, del cáncer, del tabaquismo etc.) y será global o promocional cuando el objetivo es el cuidado de la salud en general, haciendo hincapié en los núcleos sanos y en la reflexión sobre los Derechos Humanos en el marco de la Protección y Promoción de la Salud para Todos.

Tendremos que seguir investigando para concebir una Musicoterapia Preventiva que posea criterios específicos de valoración diagnóstica psicosocial y que sea capaz de concebir Proyectos y Estrategias eficaces para el cuidado de la salud comunitaria.

Día a día podemos validar que la música y las producciones sonoras son la materialidad de los indicadores psicosonoros tanto de salud como de enfermedad de las personas.
En los programas preventivos, que organizamos desde la Cátedra de la Universidad del Salvador con y hacia distintas comunidades, vemos cómo la Musicoterapia facilita la entrada a procesos emocionales, cognitivos, sensoriomotores y vinculares. Constatamos como las técnicas de improvisación, de sonodramatización, la escucha receptiva y juego sonoro desbloquean a las personas y contribuyen en la reexperrimentación de vivencias conflictivas y el reordenamiento de significados de vida.

Día a día la Musicoterapia construye procedimientos e instrumentos de evaluación psicosocial y clínicos que le permiten dar cuenta de los indicadores de resiliencia y vulnerabilidad y operar con ellos de manera creativa.

Por ultimo quisiera mostrarles un pequeño video realizado por los alumnos de la cátedra MT en Prevención que coordinamos con Ricardo Rodríguez en la Universidad del Salvador que tiene como única finalidad dejarles una impronta del lema que nos anima:
“Nadie se salva solo” Escuchar - nos hace bien.....


(1) El término está asociado siempre con tensión, estrés, ansiedad, situaciones traumáticas y hasta el momento no tiene un origen claramente identificado. Los expertos señalan que es algo consustancial a la naturaleza humana, pero que no necesariamente siempre se activa, o aún cuando esté activada genere una solución positiva. Esta situación misteriosa está basada también en la evidencia de que los elementos constitutivos de la Resiliencia están presentes en todo ser humano y evolucionan a través de las fases del desarrollo o ciclo vital, pasando de ser comportamientos intuitivos durante la infancia, a agudizarse y ser deliberados en la adolescencia, hasta ser introyectados en la conducta propia de la edad adulta.
Los siete factores que caracterizan la Resiliencia son: el "insigth o perspicacia, es decir, capacidad para observar y observarse a sí mismo simultáneamente, para hacerse preguntas difíciles y darse respuestas honestas. "Independencia", o capacidad para mantener distancia física y emocional con respecto a los problemas sin caer en el aislamiento. "Relación" o capacidad para crear vínculos íntimos y fuertes con otras personas. "Iniciativa" o capacidad para la auto - regulación y la responsabilidad personal necesarios para lograr autonomía e independencia. "Humor y Creatividad", entendidos como capacidad para encontrar el lado divertido de una tragedia, y para crear orden, belleza y objetivos a partir del caos y del desorden. Generalmente son manifestación de que la adversidad ya ha sido superada. Y por último, "Moralidad" o capacidad para desearle a otros el mismo bien que se desea para sí mismo y comprometerse con valores específicos, unida a la capacidad para darle sentido a la propia vida.

PUERTA MAYA, MARÍA PIEDAD. La Resiliencia: otra perspectiva de la salud familiar. En: III Congreso Colombiano de Salud Familiar Medellín: Universidad de Antioquia, Facultad Nacional de Salud Pública. Mayo de 2000.

Patricia Pellizzari.

Licenciada en Musicoterapia, Universidad del Salvador. Doctoranda en Psicología en la Universidad de Palermo. Especialista en Salud Mental.
Titular de la Asignatura Musicoterapia en Prevención de la USAL.
Asesora y coordinadora de Programas en Promoción y Prevención de la Salud en Argentina y países limítrofes.
Directora de Proyecto de Investigación Música y Psiquismo. Argentina, Brasil, México
Directora de la Publicación ICMus de Argentina. Autora del Libro “El malestar en la Voz” Ed. Resio 1993.
Y Salud, Escucha y Creatividad, Musicoterapia Psicosocial. En coautoria con Ricardo Rodríguez. Editorial EUS. Buenos Aires.(2005)